viernes, 18 de octubre de 2013

Soy sincero

Ella es de aquellas mujeres que te dicen "te amo" con deslizante facilidad, mientras se te cuelgan en el cuello y los ojos le centellan
a la espera de un "yo también".

Yo soy de aquellos que no cree en esas dos palabras. 
Solo hice lo único de lo que si estaba seguro. Le cerré la boca a besos. 
Le besé cada centímetro de piel y en lugar de "te amos" le di orgasmos.

Ella me ama, yo la deseo. 
No somos nada y somos todo. 

domingo, 16 de septiembre de 2012

Mi intolerancia al alcohol.

No, no es como ser intolerante a la lactosa. Con eructos, vómitos y gases. Así no. Es más bien una intolerancia espiritual, de paciencia.
Soy pequeña, para los que no me conocen. Imagino mi cerebro también lo es y en enumeradas oportunidades le atribuyo la culpa a él por esta intolerancia.

No soporto a los borrachos. Me molestan más aquellos olorosos trapecistas de las veredas que son desconocidos para mí. Algunos no aguantan a las personas de color, a los cholos, a los gringos o los flows. Yo no soporto, en la mayoría de casos, a los alegrones tercos, besucones, pleitistas y borra cassette.  Para ser honesta no entiendo el desenfreno por el alcohol. Tampoco soy abstemia. ¡Jamás! pero casi nunca (95% de veces) no paso del estado de "estar picada", ¿por qué? - porque me siento tonta y vulnerable. 
Entonces estos párrafos son más un intento de explicación de huidas, renegadas y disculpas pública.

Bueno fuera si esto quedara acá, en no desear desmedidamente una copa. Pero no, esta jodida intolerancia atormenta más cuándo -necesito- huir de los que ya perdieron juicio por decir tantas veces "salud". Sí, yo soy la que desaparece a mitad del tono, la que de pronto se toma un taxi desapareciendo en el horizonte y a la que los "picaditos" pifean y aborrecen aunque después digan no acordarse. Es jodido, claro. Sobretodo estudiando en una escuela de periodismo dónde hasta los profesores enaltecen la bebida.
He tratado de entenderlos, se los juro por la Sarita y mi fallecido Doggi (mi perro peruano). Ahora ya no les regaño. He optado por huir. Es que vamos es difícil quedarse en un lugar o circunstancia que no te es augusta. Ustedes bebedores entran en una metamorfosis peor que la de Kafka. Son irreconocible para mí. Hablan en un balbuceo que solo entre ustedes se logran entender, extravían su juicio y consciencia ... de pronto ya no me siento entre amigos. Disculpen si les hablé fuerte, hice berrinche y puse cara de poto. Mi intención no es aguarles la fiestas sino al contrario, que sigan con sus aguas.

Me comprometo a decir ¡salud! con algarabía y luego beber agua mineral para quedarme ahí con ustedes como la amiga elegida ... hasta que mi tolerancia me lo permita, hasta que ustedes me boten o hasta que ya no los reconozca.



::. Acotación:  De ustedes dos no huyo. El amor es más fuerte que la tolerancia.





De vuelta al cuaderno.

Dejé de escribir porque ya no lo necesitaba. Nada me inspiraba, quizá ya no estaba enamorada.
Ahora regreso por el simple hecho de desahogo. Ya no con prosas sino con desnudez de palabra.